Críticas a las Terapias Cognitivo-Conductuales

Críticas a las Terapias Cognitivo-Conductuales

Existen autorías que cuestionan la reestructuración cognitiva, y es que pese a ser una técnica usada ampliamente entre profesionales de diversas ramas de la psicología, y que ha demostrado su eficacia como componente terapéutico para el tratamiento de diversos trastornos mental, se desconoce cuáles son los mecanismos de cambio que propician su utilidad clínica (Calero-Elvira, 2009). Por ello, está presente el gran debate sobre si lo que hace eficaz a esta técnica son sus componentes cognitivos o los conductuales, llegándose a plantear que más que una reestructuración y modificación de los pensamientos desadaptativos es un moldeamiento de los comportamientos verbales manifiestos y encubiertos, proponiéndose que el mecanismo de funcionamiento de las técnicas cognitivas sería explicado mejor por las leyes del aprendizaje clásica (conductismo) que por las leyes de aprendizaje cognitivo (González-Terrazas y Froxán-Parga, 2021; Froxán-Parga y Calero-Elvira, 2011). En línea con esto, diversos autores sugieren críticas hacia la TCC por dar mayor importancia al estudio de los resultados (¿qué es eficaz?) que al estudio de los procesos de cambio (¿qué es eficaz? Y ¿por qué es eficaz?), enfatizando en la importancia de saber qué es lo que hacemos y por qué lo hacemos (Fonseca-Pedrero et al., 2021; Froxán-Parga et al., 2018)

La TCC determina que el cambio de la conducta es debido al cambio en la cognición y, al igual que la TC se sustentaba en los hallazgos conductistas, la terapia de segunda generación defiende que sus principios teóricos se nutren de la filosofía cognitivista. Sin embargo, mientras que la TC basa sus principios en los hallazgos experimentales del Análisis Experimental de la Conducta, la relación entre cognitivismo, psicología cognitiva y TCC no está tan clara. Por ejemplo, los textos fundacionales de las TCC (TREC y Terapia Cognitiva, por ejemplo) surgen en la misma época o incluso antes que la filosofía cognitivista, generando duda sobre si la influencia del modelo cognitivista es real o una búsqueda de justificación experimental para su psicoterapia (Caro, 2013).

Actualmente, no se duda de la eficacia de la TCC para una gran variedad de trastornos. En cambio, se desconoce la causa de su eficacia. Parece ser que más que por los componentes cognitivos, es por los componentes conductuales de la terapia, suscitando dudas sobre la relevancia de las técnicas cognitivas. Asimismo, la psicoterapia cognitiva desvirtuó el carácter contextual de la TC, acercándolo así al modelo médico centrado en los criterios diagnósticos y la eliminación de síntomas (Pérez-Álvarez, 2014).

Puntos Fuertes de las Terapias Cognitivo-Conductuales

Brevemente, se podría decir que los puntos fuertes de la TCC son:

1. A día de hoy, es una de las terapias psicológicas con mayor evidencia empírica, siendo eficaz para una gran variedad de trastornos psicológicos.

2. Es una de las terapias más competentes y competitivas respecto a la medicación.

3. Tienen un gran un reconocimiento, tanto a nivel psiquiátrico como psicológico, apareciendo en la mayoría de las guías de tratamientos psicológicos eficaces.


Preguntas Frecuentes sobre las Terapias Cognitivo-Conductuales

1. ¿Por qué se cuestionan actualmente los mecanismos de cambio de la reestructuración cognitiva?

A pesar de que la reestructuración cognitiva goza de una inmensa popularidad y validación en la práctica clínica para resolver una gran variedad de trastornos, la investigación contemporánea señala un vacío crucial: no se sabe con certeza qué ocurre a nivel interno o relacional para que funcione. Diversas corrientes y autores postulan que los cambios atribuidos a la modificación de estructuras cognitivas abstractas podrían ser, en realidad, el resultado de procesos de aprendizaje puramente conductuales. Esto implica que el alivio del paciente no se deba a que haya "reestructurado sus pensamientos", sino a que ha experimentado un moldeamiento sistemático de sus comportamientos verbales, tanto de lo que dice hacia afuera (manifiesto) como de lo que piensa (encubierto), respondiendo directamente a principios básicos del condicionamiento clásico y operante.

2. ¿Cuál es el debate histórico entre el origen de la TCC y la filosofía cognitivista?

El debate radica en una notable inconsistencia cronológica e ideológica. La TCC de segunda generación se promociona históricamente como un modelo fuertemente fundamentado en la filosofía y la psicología cognitiva experimental. No obstante, al revisar la historia de la disciplina, se hace evidente que los textos y terapias fundacionales más relevantes (como la Terapia Racional Emotiva Conductual de Ellis o la Terapia Cognitiva de Beck) se desarrollaron de forma paralela o incluso previa al auge y consolidación de la propia psicología cognitiva de laboratorio. Esto lleva a múltiples epistemólogos y críticos a teorizar que la integración del modelo conceptual cognitivo no fue un proceso natural de traslación científica, sino una búsqueda posterior de justificación empírica y experimental para dotar de rigurosidad formal a una práctica psicoterapéutica que ya se venía estructurando de antemano.

3. ¿Qué implicaciones tiene que la TCC priorice el estudio de resultados sobre el estudio de los procesos?

La principal implicación es metodológica y clínica, ya que genera un sesgo donde se sabe de forma masiva "qué es lo que funciona" (el resultado estadístico final en una muestra de pacientes) pero se deja de lado el "por qué funciona" (las variables específicas del proceso terapéutico interactivo). Al centrar casi todos los esfuerzos científicos en demostrar la efectividad mediante protocolos estandarizados, se corre el riesgo de convertir la psicoterapia en una caja negra. Los críticos enfatizan la urgente necesidad de cambiar el paradigma de investigación, señalando que para el avance de la psicología es mucho más enriquecedor comprender de manera precisa las leyes del aprendizaje clínico subyacentes y el porqué de los cambios individuales, en lugar de limitarse a tabular reducciones de síntomas en evaluaciones estandarizadas de pre y post-tratamiento.

4. ¿Cómo afectó la adopción del modelo médico al carácter contextual original de la terapia de conducta?

La adopción de la perspectiva cognitiva provocó un distanciamiento radical del enfoque contextual que caracterizaba a la primera generación de terapeutas de conducta. Mientras que el análisis conductual original entendía el problema psicológico como una interacción indisoluble entre el individuo y las variables de su entorno, la transición hacia el cognitivismo movió el foco hacia el interior del sujeto, localizando la causa del malestar en supuestos errores de procesamiento o esquemas distorsionados. Este movimiento asimiló la práctica psicológica al modelo médico tradicional, enfocándose de manera casi exclusiva en clasificaciones nosológicas, criterios diagnósticos rígidos y una meta clínica orientada prioritariamente a la eliminación directa del síntoma, desatendiendo el significado funcional que la conducta problemática adquiere dentro del contexto de vida particular del paciente.

5. ¿Cuáles siguen siendo los pilares que sostienen la supremacía institucional de la TCC?

A pesar de las críticas conceptuales y metodológicas sobre sus mecanismos explicativos, la TCC mantiene una indiscutible posición de liderazgo en el ámbito institucional global debido a tres grandes fortalezas operativas. Primero, cuenta con el mayor volumen de evidencia empírica acumulada mediante ensayos controlados, demostrando tasas de éxito consistentes frente a una cantidad muy diversa de diagnósticos clínicos. Segundo, ofrece una estructura terapéutica altamente competitiva y costo-eficiente, capaz de igualar o superar los efectos de los tratamientos psicofarmacológicos a mediano y largo plazo sin sus efectos secundarios. Por último, este perfil científico y estandarizado le ha otorgado un reconocimiento unánime por parte de los organismos internacionales de salud y la psiquiatría, consolidándola como la intervención de primera elección en las guías de práctica clínica de referencia en todo el mundo.


Fuente:  Rodríguez-Riesco, L., Vivas, S., Mateos Herrera, A., Pérez-Calvo, C., y Ruiz-Duet, A. M. (2022). Terapia de conducta: raíces, evolución y reflexión sobre la vigencia del conductismo en el contexto clínico. Papeles del Psicólogo, 43(3), 209-217. https://doi.org/10.23923/pap.psicol.2994 Autor de correspondencia: lorenzo.rodriguezriesco@alum.uca.es