Guía de tratamientos psicológicos eficaces en psicooncología

 


Guía de tratamientos psicológicos eficaces en psicooncología aborda las alteraciones psicológicas y físicas en supervivientes de cáncer. La guía fue escrita por Francisco García-Torres, Francisco J. Alós Cívico, Carolina Pérez-Dueñas y Juan Antonio Moriana Elvira, del Departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) del Hospital Universitario Reina Sofía.

El documento se divide en dos partes principales:

Primera parte: Tratamientos psicológicos para las alteraciones psicológicas en los supervivientes al cáncer. Incluye capítulos sobre la depresión, la ansiedad, el trastorno por estrés postraumático, las alteraciones cognitivas, el tabaquismo y el consumo de alcohol en supervivientes de cáncer.

Segunda parte: Tratamientos psicológicos para las alteraciones físicas en los supervivientes al cáncer. Cubre la fatiga, las alteraciones del sueño, las alteraciones en la sexualidad, el dolor y la obesidad.

La guía surge de la necesidad de atender las alteraciones psicológicas y físicas en supervivientes de cáncer y de proporcionar a los profesionales de la psicología herramientas rigurosas para su práctica clínica. Se centra en las alteraciones más frecuentes, siguiendo la clasificación del National Cancer Institute (NCI), y prioriza la inclusión de ensayos aleatorizados y controlados. La guía excluye las intervenciones farmacológicas, pero incluye el ejercicio por su valor terapéutico. Los autores esperan que esta guía facilite la elección de tratamientos adecuados.

En la sección de "La supervivencia al cáncer", se discute la incidencia, prevalencia y supervivencia del cáncer a nivel mundial, en Estados Unidos y en Europa (con especial mención a España). Se observa un aumento progresivo en las tasas de supervivencia debido a los avances en detección temprana, nuevos tratamientos y cuidados de apoyo. También se aborda la definición de "superviviente" y los estadios de supervivencia propuestos por Fitzhugh Mullan, así como la creación de la National Coalition for Cancer Survivorship (NCCS) y la Office of Cancer Survivorship (OCS). Se señala que la investigación en Europa se centra más en los efectos a largo plazo.

El capítulo sobre la depresión en supervivientes de cáncer destaca que es una de las consecuencias psicológicas más comunes, con una prevalencia que oscila entre el 8% y el 66%. Se discuten factores que influyen en su aparición, como rasgos de personalidad, baja autoeficacia, problemas de imagen corporal, desesperanza, menor edad, falta de pareja, escaso apoyo social, bajo nivel socioeconómico, síntomas físicos, estadio avanzado de la enfermedad, insatisfacción con la información proporcionada por profesionales de la salud, dolor, fatiga, disfunciones sexuales, diabetes, insomnio, aumento de peso, discapacidad, recurrencia del cáncer, historia previa de depresión, tabaquismo y consumo de alcohol. La depresión tiene un gran impacto en la calidad de vida y se relaciona con la ideación suicida y una mayor mortalidad.

En cuanto a los tratamientos psicológicos para la depresión, se mencionan:
Terapia cognitivo-conductual (TCC): Considerada eficaz para reducir la depresión, especialmente cuando se combina con técnicas bioconductuales. Sin embargo, algunos estudios no encuentran eficacia cuando se combina con ejercicio en comparación con cuidados habituales.
Intervenciones psicosociales: Tienen en cuenta el apoyo social. Algunos estudios muestran mejoras significativas en depresión con este tipo de intervenciones, especialmente el "interpersonal counseling" y programas de educación en salud, mientras que otros, como los programas de información y apoyo por internet, no muestran efectos beneficiosos.
Intervenciones psicoeducativas: Programas multidisciplinares que buscan mejorar la imagen corporal, la autoeficacia y el automanejo. Se ha observado que reducen la depresión, especialmente en supervivientes con menor alteración de la imagen corporal y en minorías como la población latina.
Mindfulness: Ha mostrado un efecto positivo moderado en la reducción de síntomas depresivos, aunque estudios con pocas sesiones o participantes con depresión mínima no siempre encuentran eficacia.
Ejercicio: Numerosas revisiones y ensayos aleatorizados controlados avalan su eficacia para aliviar los síntomas de depresión en supervivientes a diferentes tipos de cáncer. Los programas de ejercicio aeróbico, supervisados o parcialmente supervisados, al aire libre y de al menos 30 minutos de duración, son los más efectivos.
Yoga: Se ha utilizado con éxito para reducir los síntomas de la depresión, especialmente el Iyengar yoga, aunque hay resultados contradictorios en algunos estudios.
Hipnosis: Ha mostrado efectos beneficiosos, reduciendo la depresión en supervivientes al cáncer de mama.
Otras intervenciones: Incluyen actividades al aire libre (surf, escalada, kayak), taichí y la mejora de la comunicación médico-paciente. Aunque prometedoras, necesitan mayor apoyo empírico.