Guía de ayuda al terapeuta cognitivo-conductual de Aurora Gavino, es un manual que aborda el proceso terapéutico desde los primeros contactos con el paciente hasta el seguimiento, y ofrece estrategias para manejar situaciones interferentes.
La primera parte del libro detalla los pasos del proceso terapéutico:
Primeros contactos con el paciente: Se explora el motivo de consulta (quejas o demandas) y la necesidad de determinar si la intervención debe enfocarse en este motivo.
Recogida de datos: Se explican los instrumentos de evaluación (entrevista, autoinformes y registros de observaciones) y cómo utilizarlos eficazmente, considerando condicionantes del paciente, su entorno y la situación terapéutica.
Organización de los datos: Se propone una forma de distribuir la información en áreas (personal, afectiva, social, familiar, profesional), identificar recursos terapéuticos y detectar la información faltante.
Análisis de la información: Se diferencia entre datos relevantes e irrelevantes y se describe la elaboración del análisis topográfico (comportamientos problemáticos a modificar) y el análisis funcional (variables que se relacionan con las conductas problemáticas y sobre las que se intervendrá).
Tratamiento: Se aborda cómo traducir los problemas del paciente a términos teóricos para diseñar el tratamiento, estableciendo objetivos terapéuticos finales e intermediarios.
Técnicas a utilizar: Se presenta un método para seleccionar las técnicas terapéuticas más adecuadas, considerando las características de la técnica y las variables del paciente, el entorno y el terapeuta.
Aplicación del tratamiento: Se enfatiza la importancia de evaluar el progreso sesión a sesión para verificar el logro de los objetivos intermediarios y detectar nuevos elementos que puedan influir.
Seguimiento: Se describe como la fase final para comprobar si los resultados del tratamiento se mantienen, han mejorado o si hay recaídas, y se enseñan técnicas para consolidar los resultados.
La segunda parte del libro se centra en situaciones interferentes que pueden surgir durante la terapia, tanto por parte del paciente como del terapeuta. Para cada situación, se proponen técnicas, estrategias generales y habilidades terapéuticas específicas. Algunos ejemplos de situaciones con el paciente incluyen: falta de iniciativa para hablar, ausencia de problemas aparentes, exceso de detalles al hablar, dificultad para finalizar la sesión, falta de motivación en pacientes forzosos, impaciencia por iniciar el tratamiento, dificultad con los registros de tareas y la introducción de temas irrelevantes. También se abordan situaciones en el período de tratamiento, como la aparición de nuevos problemas o la participación de personas cercanas al paciente que pueden interferir o colaborar.