¿Ciencia o servicio? Un mapa genealógico para comprender la psicología

 

La psicología contemporánea se presenta como un campo unificado, pero su historia revela dos linajes distintos: uno científico, basado en la investigación experimental, y otro profesional, centrado en el servicio clínico. Estos orígenes paralelos han generado tensiones en la formación universitaria, la práctica profesional y la percepción pública de la disciplina. El presente ensayo explora cómo estas genealogías han moldeado el ejercicio psicológico, sus encuentros institucionales y las consecuencias para la educación y el acceso al conocimiento.


Las dos genealogías de la psicología

A finales del siglo XIX, la psicología surgió en dos direcciones casi simultáneas. Por un lado, en 1879, Wilhelm Wundt fundó el primer laboratorio de psicología experimental en Leipzig, Alemania, marcando el inicio de la psicología como ciencia independiente. Este enfoque se centró en el estudio sistemático de procesos como la percepción, la sensación y el tiempo de reacción, utilizando métodos empíricos y controlados. Por otro lado, en 1872, el término "psicoterapia" fue acuñado por Daniel Hack Tuke en Gran Bretaña, refiriéndose a prácticas clínicas para abordar problemas psicológicos, inicialmente lideradas por médicos y vinculadas a tradiciones como el psicoanálisis de Freud.

El árbol del ejercicio profesional se desarrolló en un contexto clínico, con escuelas como la de París (Jean-Martin Charcot) y la de Nancy (Ambroise Liébeault e Hippolyte Bernheim), donde la hipnosis y otras técnicas se aplicaban para tratar patologías como la histeria. Con el tiempo, figuras como Carl Rogers impulsaron enfoques no médicos, anclados en corrientes filosóficas como el existencialismo, y la psicoterapia se expandió más allá del ámbito médico, respondiendo a demandas sociales y culturales. En cambio, el árbol científico evolucionó desde los laboratorios de Wundt y Pávlov, donde se estudiaban fenómenos como los reflejos condicionales, sentando las bases para el conductismo, el cognitivismo y otras corrientes experimentales.

El encuentro institucional: la psicología aplicada

A mediados del siglo XX, la psicología científica y la profesional convergieron por razones políticas y sociales. Tras la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de legitimizar tanto la utilidad social de la ciencia psicológica como la práctica clínica llevó a la creación de un espacio híbrido: la psicología aplicada. Este encuentro no fue epistemológico, sino pragmático. Según Leahey (2013), la psicología aplicada surgió como una respuesta a presiones institucionales para unificar ambas tradiciones, a pesar de sus diferencias teóricas y metodológicas.

En este contexto, se distinguen dos modalidades de psicología aplicada. La Psicología Aplicada con Soporte Teórico (PAST) proviene del ámbito clínico y se ha extendido a campos como el educativo y el laboral. Por otro lado, la Psicología Aplicada con Soporte Teórico y Empírico (PASTE) surge desde la tradición experimental, adaptando sus hallazgos a contextos interdisciplinarios. Ambas modalidades buscan abordar problemas sociales, pero lo hacen desde perspectivas distintas: una basada en la tradición clínica y otra en la evidencia experimental.

Consecuencias para la formación y el ejercicio profesional

La coexistencia de estas dos genealogías ha tenido implicaciones significativas. En la formación universitaria, la estructura curricular suele reflejar una división entre el ciclo básico (científico) y el ciclo profesional (aplicado), heredada del modelo de Daniel Gilman en la Universidad Johns Hopkins. Sin embargo, esta división no siempre reconoce las diferencias epistemológicas entre ambas tradiciones. En Latinoamérica, por ejemplo, la psicología aplicada ganó impulso a partir de los años cuarenta, con un énfasis en la profesionalización y la adaptación de teorías europeas y norteamericanas a realidades locales (Klappenbach & Pavesi, citados en Studocu, 2024).

En el ejercicio profesional, esta dualidad se manifiesta en la predominancia pública del árbol clínico, donde figuras como Freud son más reconocidas que los investigadores experimentales. Además, la escasez de espacios para la psicología experimental en la región limita el desarrollo de conocimiento riguroso y restringe la capacidad de la ciencia para abordar problemas sociales (Ribes, 1998; Patrón et al., 2022). Iniciativas como el Seminario Internacional sobre Comportamiento y Aplicaciones (SINCA) y la Sociedad Mexicana de Análisis de la Conducta (SMAC) buscan preservar y promover el quehacer científico en psicología, fortaleciendo redes de investigación y colaboración (Camacho Candía, 2021; SMAC, 2024).

Reconocer los orígenes diferenciados de la ciencia y el servicio psicológico no busca dividir la disciplina, sino clarificar sus fundamentos. Solo al distinguir qué tradiciones se sustentan en investigación sistemática y cuáles provienen de desarrollos profesionales podremos avanzar hacia prácticas más responsables y evitar confusiones en el público y los profesionales. La psicología, como campo diverso, debe abrazar su complejidad histórica para enriquecer su presente y futuro.


Referencias

  • Álvarez, G., & Treviño, A. (1997). En busca de la identidad: hacia la fundación de la Facultad de Psicología de la UNAM: 1959-1973. En 100 años de la Psicología en México 1896-1996. Facultad de Psicología, UNAM.

  • Baer, D., Wolf, M., & Risley, T. (1968). Some current dimensions of applied behavior analysis. Journal of Applied Behavior Analysis, 1, 91-97. https://doi.org/10.19