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Protocolo de intervención para la gestión de la medida de acogimiento familiar

Protocolo de intervención para la gestión de la medida de acogimiento familiar

Portada Protocolo de intervención

Hoy analizamos en detalle un documento técnico fundamental para la protección de la infancia en Andalucía: el "Protocolo de intervención para la gestión de la medida de acogimiento familiar" (edición 2022).

Aprobado por la Dirección General de Infancia de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, este texto busca unificar criterios, homogeneizar las actuaciones de los profesionales y garantizar las mejores prácticas en beneficio de los niños, niñas y adolescentes que necesitan el sistema de protección.

A continuación, te presentamos un recorrido por los aspectos más importantes y las fases clave que estructuran este protocolo.

1. ¿Qué es el Acogimiento Familiar y cuáles son sus modalidades?

El acogimiento familiar consiste en la convivencia e integración de un menor en una familia (extensa o ajena) cuando debe ser separado de forma temporal o permanente de sus progenitores. Su gran valor es que evita la estancia en centros de protección, ofreciendo un entorno familiar seguro sin perder la vinculación con su familia de origen.

El protocolo detalla cuatro modalidades principales:

  • Acogimiento de Urgencia: Dirigido principalmente a menores de 13 años que requieren intervención inmediata. Busca evitar su ingreso en centros de acogida inmediata y dura el tiempo mínimo imprescindible para realizar un diagnóstico.
  • Acogimiento Temporal: Tiene un carácter transitorio con una duración máxima de 2 años. Se aplica mientras se prevé el retorno con la familia de origen o se tramita una medida más estable.
  • Acogimiento Permanente: Se promueve cuando no hay previsión de que el menor regrese con su familia biológica. Puede durar hasta la mayoría de edad y se revisa cada tres años.
  • Acogimiento Especializado (Temporal o Permanente): Se desarrolla con familias donde alguno de sus miembros cuenta con cualificación, formación o experiencia específica. Está diseñado para atender de forma cualificada a menores con discapacidades, problemas emocionales o de conducta, problemas de salud graves o grupos de hermanos.

2. Captación e Incremento de Familias Acogedoras

Para que el sistema funcione, se necesitan familias. Las delegaciones territoriales analizan anualmente las necesidades de su provincia y los Servicios de Apoyo al Acogimiento Familiar (SAAF) diseñan un Plan Anual para alcanzar los objetivos de captación. Las campañas pueden ser de carácter general, dirigidas a una población diana específica o centradas en casos de menores concretos con perfiles determinados.

3. El Camino hacia la Idoneidad: Información y Formación

Antes de que una familia pueda recibir a un menor, debe atravesar un riguroso proceso de preparación obligatorio administrado por los SAAF:

  • Sesión Informativa: Es el paso inicial obligatorio previo a presentar la solicitud formal. Explica los objetivos, deberes, derechos y realidades de los menores en el sistema.
  • Programa de Formación: Consta de bloques temáticos específicos. Para familia ajena, se abordan temas como la motivación, el acoplamiento, la creación de vínculos, la despedida y las necesidades especiales. Para familia extensa, se trabaja la adaptación, ventajas/inconvenientes de la medida y la resolución de conflictos intrafamiliares.

4. Valoración y Declaración de Idoneidad

Un equipo técnico compuesto por profesionales de la psicología y del trabajo social realiza la evaluación a través de entrevistas (se recomiendan cuatro, incluyendo una visita domiciliaria). La idoneidad se mide evaluando las capacidades de la familia frente a las necesidades reales de los niños. Una vez aprobada, la declaración tiene una vigencia de tres años.

5. Selección y Acoplamiento: El Encuentro

  • Selección: Consiste en buscar, dentro del registro de familias idóneas, a aquella que ofrezca las mejores garantías específicas para el perfil y la historia de un menor concreto.
  • Acoplamiento: Es la fase previa a la convivencia definitiva. Es un espacio diseñado para que el menor y la familia se conozcan, se adapten y comiencen la previnculación. Se apoya en herramientas técnicas como el "Libro de Vida" (para ayudar al menor a procesar su historia pasada, presente y expectativas futuras) y álbumes familiares de presentación.

6. Seguimiento y Planes de Apoyo

Una vez constituido el acogimiento, el trabajo no termina. El protocolo establece niveles rigurosos de seguimiento para velar por el bienestar del menor:

  • Informes periódicos: Tienen frecuencias específicas según la modalidad (por ejemplo, trimestral o semestral en acogimientos temporales, y anual en permanentes consolidados).
  • Plan de Apoyo y Acompañamiento (Segundo Nivel): Si se detectan factores de riesgo o situaciones que pongan en peligro la estabilidad del acogimiento, se activa un plan intensivo de intervención con entrevistas semanales o quincenales, e incluso derivación a programas psicoterapéuticos especializados.
  • Régimen de Relaciones Familiares: El SAAF supervisa y media en las visitas acordadas entre el menor y su familia biológica, asegurando siempre el interés superior del niño.

7. Finalización del Acogimiento

El cese de la convivencia puede ser previsto (por cumplimiento de objetivos, fin de plazos o mayoría de edad) o no previsto (por dificultades graves en la convivencia o causas sobrevenidas como enfermedades). El protocolo exige planificar la despedida con meses de antelación para evitar que la separación resulte traumática para el menor.

8. Una ventana al futuro: La Adopción Abierta

En casos particulares de acogimiento permanente donde sea viable, el protocolo contempla actuaciones para proponer la adopción abierta. Esto permite que el menor sea adoptado de forma plena por su familia acogedora pero manteniendo de manera regulada los contactos y visitas con miembros de su familia biológica.

En conclusión

Este protocolo de la Junta de Andalucía demuestra que el acogimiento familiar es un proceso técnico, interdisciplinar y profundamente humano. Cada fase está estrictamente regulada para que la solidaridad de las familias se convierta en una garantía real de protección, afecto y estabilidad para la infancia vulnerable.

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