La obra examina la psicología no solo como una disciplina académica, sino como el discurso del sujeto moderno que surge de la racionalidad científica y la cultura de la modernidad. El autor, profesor de física, propone una visión crítica que vincula la psicología con la epistemología y la política, sugiriendo que la racionalidad científica es una forma ideológica que legitima el conocimiento y establece una distinción política entre expertos y legos. A través de una historización radical, se plantea que la psicología científica nació en el siglo XIX para dar respuesta a problemas que la filosofía clásica había dejado sin resolver, utilizando la ciencia como un argumento de autoridad para legitimar la intervención en la subjetividad humana.
El texto describe la evolución del concepto de sujeto en tres momentos: el sujeto clásico, el sujeto positivo y el sujeto operativo. El sujeto clásico era un individuo racional y libre en conflicto con sus pasiones naturales; el sujeto positivo surgió con la psicología experimental, buscando leyes causales tras los fenómenos empíricos; finalmente, el sujeto operativo contemporáneo se define por su funcionamiento en la superficie de la experiencia, carece de interioridad compleja y es altamente manipulable por el mercado y el Estado. Esta evolución marca una pérdida progresiva de la autonomía individual, donde la subjetividad se convierte en un objeto de administración tecnológica.
Pérez Soto analiza el papel del psicoanálisis como una vertiente que introdujo una ruptura al cuestionar la autonomía de la conciencia y proponer una subjetividad constituida por conflictos inconscientes. Sin embargo, advierte que muchas prácticas actuales han diluido este impulso crítico al centrarse en el bienestar individual o el "agrado" superficial en lugar de la felicidad humana. En este contexto, surge una "psicología suntuaria" que actúa como técnica cosmética para los sectores integrados al consumo, mientras que la marginalidad y la pobreza absoluta son ignoradas o tratadas bajo un modelo de asistencialidad que impide el desarrollo de una subjetividad autónoma.
Finalmente, el autor propone la posibilidad de una psicología crítica que trascienda el modelo clínico individualista y se oriente hacia la promoción de identidades colectivas y la comprensión transindividual de la subjetividad. Sostiene que la actual "tolerancia represiva" en sociedades como la chilena encubre nuevas formas de dominación que controlan el aparato psíquico de los dominados. Una psicología alternativa debería denunciar su propio papel como armonizador social y trabajar en la construcción de una subjetividad común y solidaria, permitiendo que los colectivos humanos sean los autores de su propia historia en lugar de meros objetos del mercado.
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Maestría en Psicología Social
El libro explora cómo los factores sociales, históricos y culturales moldean la psicología como disciplina, lo que es esencial para entender su evolución y aplicación en contextos colectivos.
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Maestría en Psicología Comunitaria
Analiza el papel de la psicología en la transformación social, ofreciendo herramientas para trabajar en comunidades y promover cambios desde una perspectiva crítica y contextualizada.
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Especialización en Psicología Crítica
Proporciona un marco teórico para cuestionar los supuestos tradicionales de la psicología, destacando su dimensión social, política y ética en la práctica profesional.
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Maestría en Estudios Culturales
Ayuda a comprender cómo la psicología interactúa con las estructuras culturales y de poder, enriqueciendo el análisis de fenómenos sociales desde una mirada interdisciplinaria.
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Especialización en Intervención Psicosocial
Ofrece bases para diseñar intervenciones que consideren el contexto social de los individuos y grupos, promoviendo acciones más efectivas y contextualizadas.
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Maestría en Sociología
Contribuye a entender la psicología como un fenómeno social, vinculando su desarrollo con dinámicas macrosociales, como desigualdades, ideologías y movimientos colectivos.