Educación Emocional para el segundo ciclo de Educación Infantil

 





Este documento detalla un programa de Educación Emocional para el segundo ciclo de Educación Infantil (3–4 años), desarrollado por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Su objetivo principal es ofrecer un marco práctico y transversal para que el alumnado adquiera competencias emocionales que aumenten su bienestar personal, responsabilidad y calidad de vida.

La educación emocional se define como un proceso educativo continuo y permanente que potencia el desarrollo emocional como complemento indispensable del cognitivo. Este programa surge en respuesta a necesidades sociales relevantes, como el «analfabetismo emocional» que se observa en adolescentes, la necesidad de prevenir comportamientos de riesgo (como la violencia o el consumo de drogas) y la búsqueda de una mejora en el rendimiento académico y la convivencia en el entorno escolar.

Los objetivos generales del programa se centran en promover el desarrollo integral del niño, enseñarle a identificar tanto sus propias emociones como las de los demás, desarrollar la capacidad de regular sus emociones, fomentar la automotivación y adoptar una actitud positiva ante las situaciones cotidianas.

El programa organiza sus actividades en torno a cinco bloques temáticos que deben abordarse de forma holística para garantizar un desarrollo equilibrado. En primer lugar, la conciencia emocional busca que los niños sean conscientes de lo que sienten y desarrollen un vocabulario emocional adecuado. En segundo lugar, la regulación emocional enseña a responder adecuadamente a situaciones intensas mediante estrategias como la relajación o el diálogo interno. El tercer bloque, la autonomía emocional, se centra en desarrollar autoestima, autoconcepto positivo, automotivación y responsabilidad. Por otro lado, las habilidades socioemocionales promueven la capacidad para mantener buenas relaciones, practicar la escucha activa, la asertividad y la resolución de conflictos. Finalmente, las habilidades para la vida y el bienestar proporcionan recursos para organizar una vida sana, equilibrada y con una actitud positiva.

En cuanto a la metodología en el aula, se recomienda que las sesiones tengan una duración corta (15–20 minutos), adaptada a la capacidad de atención de los niños de esta edad. Para transmitir los mensajes de forma lúdica y captar la atención, resulta esencial el uso de recursos como cuentos (por ejemplo, el de la cigarra y la hormiga o el león Lambert) e imágenes. El papel del docente es fundamental: actúa como mediador y colaborador, proporcionando modelos de actuación que los niños imitan e interiorizan. Además, el programa fomenta la participación familiar, promoviendo el trabajo conjunto con las familias para asegurar la continuidad del aprendizaje fuera del centro educativo.

Por último, el programa propone una evaluación cualitativa, continua y formativa. Esta evaluación incluye el registro narrativo de conductas, contenidos y productos de las actividades a través de un diario de sesiones. Además, se utiliza un cuestionario de evaluación que mide indicadores clave, como el grado de placer, la participación, el clima del grupo, la comunicación y la obtención de objetivos, mediante una escala del 1 al 10. Este enfoque permite ajustar las estrategias y asegurar que los objetivos del programa se cumplan de manera efectiva.