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Este libro, escrito por Sonia E. Rodríguez y Horacio A. Serebrinsky, presenta un modelo detallado para realizar el diagnóstico de los sistemas humanos desde una perspectiva sistémica y la epistemología de la complejidad. El diagnóstico se define como un proceso continuo y fundamentado en la observación que busca comprender la organización y dinámica de un sistema en un momento dado. Los autores proponen que este proceso trascienda el etiquetado psicopatológico individual, enfocándose en la totalidad de las interacciones humanas en diversos ámbitos, como el clínico, forense y laboral.
La obra estructura el análisis sistémico en tres ejes principales: la estructura u organización del sistema, la dinámica de la comunicación y el problema manifiesto. En el eje estructural se examinan variables como la frontera (selectividad de información con el exterior), los límites internos, las distancias entre miembros (autonomía vs. pertenencia), los roles y las jerarquías. Por otro lado, el eje dinámico analiza cómo se relacionan los integrantes a través de la comunicación, evaluando la coherencia entre los mensajes verbales y no verbales, los tipos de relación (igualdad o desigualdad) y los planos predominantes (pensar, sentir o actuar).
Finalmente, el texto aborda el estudio del problema, no como un evento aislado, sino como una conducta que desafía la homeostasis del sistema y que se mantiene a través de soluciones intentadas infructuosas. Los autores subrayan la importancia de traducir los problemas abstractos o "rótulos" a términos concretos y conductuales para facilitar la intervención. El proceso concluye con la elaboración de informes técnicos y de devolución, diseñados para coconstruir una nueva realidad con el sistema y orientar estrategias terapéuticas efectivas.